domingo 5 de octubre de 2008

Rusia se prepara

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Un analista ha dicho que con lo sucedido recientemente en Osetia del Sur, Rusia dejó bien claro hasta dónde son permisibles las fronteras de la OTAN, la belicista Organización del Tratado del Atlántico Norte.
En pocas palabras, Moscú está convencido de que para Washington y el resto de Occidente, el Kremlin no ha dejado de ser un enemigo a reducir y derrotar y, sin dudas, para una nación que fue potencia global cimera, no es fácil admitir semejante grado de hostilidad, menosprecio y deshonestidad.
La OTAN, al ritmo de los tambores de la Casa Blanca, toca ya las divisorias rusas. Los Estados Unidos se preparan para dislocar en Europa del Este su sistema antimisiles. Yugoslavia fue destrozada por la política imperialista, y ahora Osetia del Sur aparecía en la lista de desgajados, esta vez a cuenta del gobierno pro-norteamericano de Georgia.
En consecuencia, Rusia no solo ha respondido sobre el terreno a las circunstancias creadas por sus oponentes, sino que, además, se prepara para disuadir cualquier locura proveniente de los belicistas globales.
Precisamente el pasado 19 de septiembre Moscú dio a conocer la prueba exitosa de su misil estratégico Bulava, instalado a bordo de un submarino, que junto a los Topol M, con base en tierra, son una garantía para la defensa nacional y resultan totalmente capaces de burlar la titulada sombrilla atómica estadounidense.
Los misiles Bulava poseen tres fases y combustible sólido, y constituyen el armamento nuclear que será emplazado en los futuros sumergibles nucleares de IV generación, clasificados por los rusos como proyecto 955, clase Borei.
Diseñados y construidos por el moscovita Instituto de Tecnología Térmica, los Bulava disponen de un alcance de ocho mil kilómetros y pueden portar hasta 10 ojivas nucleares de guiado autónomo.
Según sus proyectistas, el misil Bulava, debido a su alta velocidad y la capacidad de modificar sobre la marcha su trayectoria, deviene prácticamente imbatible por los sistemas de defensa antimisiles existentes, incluso el que actualmente desarrolla el Pentágono.
Fuentes militares rusas aseguran que el Kremlin planea la construcción de siete submarinos clase Borei para el 2015, dotados con misiles como el puesto a prueba el 19 de septiembre último.
Nada, que Rusia parece haber asumido seriamente la enseñanza de aquella vieja frase antillana que reza: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Moscú no cierra los ojos.
http://www.argenpress.info/2008/09/rusia-se-prepara.html

lunes 29 de septiembre de 2008

Rusia, ¿país irrelevante?

Augusto Zamora R.
Público


Hace escasos días, la secretaria de Estado, Condolezza Rice, declaró que Rusia "es cada vez más autoritaria en su propia casa y más agresiva en el exterior", conducta que la llevaría "al aislamiento internacional" y a la "irrelevancia política". Si estas declaraciones las hubiera hecho el representante de algún país periférico serían una anécdota. Si la señora Rice se hubiera referido a un Estado suburbial podrían entenderse. Pero que lo diga la ministra de Exteriores de EEUU refiriéndose a Rusia genera heterogéneos sentimientos y pensamientos, por razones que saltan a la vista.

Respecto a políticas agresivas, desde el fin de la mal llamada Guerra Fría, EEUU ha agredido a tres países: la reducida Yugoslavia de Serbia y Montenegro en 1999, Afganistán desde 2001 e Iraq desde 2005. En 1993 invadió Somalia. En 1994, con Bill Clinton, ocupó Haití y, en 1998, bombardeó una supuesta fábrica de armas químicas en Sudán, que resultó ser una empresa farmacéutica. Su presupuesto militar significa el 50% del gasto militar mundial, destinado a mantener, además de dos guerras, las 737 bases militares que EEUU tiene distribuidas en 130 países, con 250.000 soldados y funcionarios. Con esas cifras no hay base moral y política para hablar de pacifismo, menos todavía para afirmar que las conductas agresivas llevan al aislamiento y a la irrelevancia internacional. Si así fuera, EEUU debería estar aislado y excluido de todo.

Sobre modos autoritarios y derechos humanos, baste recordar que EEUU mantiene cárceles secretas en decenas de países, incluyendo europeos, que ha institucionalizado la tortura y que un preso en Guantánamo puede ser condenado a muerte por un tribunal militar, sin derecho a apelación y sin conocer el expediente. No es, por tanto, el país más indicado para dar lecciones morales al resto del planeta.

En lo que al aislamiento se refiere, Rusia no es Malawi o Nicaragua. Posee 17 millones de kilómetros cuadrados, que se extienden desde Polonia y Finlandia a las islas Aleutianas, en Alaska. Sus aguas van del Báltico a Japón y puede terminar siendo dueña de la mayor parte del tristemente en deshielo continente ártico. Es el país más extenso del mundo, poseedor, además, de riquezas naturales y energéticas casi infinitas, con más de 200 millones de habitantes (dentro y fuera de Rusia) y el mayor arsenal nuclear del mundo. Su desarrollo científico-técnico es notorio en la producción de sistemas bélicos y su capacidad aeroespacial es competitiva y poderosa. Su recuperación como gran potencia es evidente y recursos no le faltarán para mantenerla y fortalecerla. Pretender que un Estado de esas características caerá en la "irrelevancia política" es mostrar un atroz desconocimiento de las realidades de nuestro planeta.

Pero Condolezza Rice pasa por mujer instruida y conocedora de esas realidades. Sus palabras, por tanto, no habrían obedecido al hecho de demostrar menosprecio hacia las potencialidades de Rusia, como gran Estado, sino a otras razones. Más parecerían responder a un sentimiento creciente de impotencia, provocado por el convencimiento íntimo (dejemos las amenazas de la candidata republicana Sara Palin, de guerra con Rusia, como anécdota) de que EEUU poco puede hacer, hoy por hoy, para enfrentar a Moscú. O que lo que puede hacer sería infinitamente peor que renunciar a hacer algo.

Ha expresado recientemente John Gray, profesor de la Escuela de Ciencias Económicas de Londres, que EEUU "con las instituciones hipotecarias en bancarrota y nacionalizadas, y la inmensa maquina de guerra financiada, en la práctica, mediante préstamos exteriores- está en un profundo declive". Cualquier observador neutral se da cuenta de esta realidad. Conoce, así mismo, que Rusia, China, India y otro puñado de países han creado o están volviendo a crear su propia zona de influencia e intereses, ocupando los espacios que EEUU (y también Occidente) se ve obligado a abandonar. Por tal motivo, el mundo de hoy poco tiene que ver con el que se cerró con la caída del muro de Berlín. La única región del planeta donde siguen considerando a EEUU como potencia total mundial es Europa, como si sus gobiernos y politólogos -con las excepciones de rigor- hubieran quedado en estado político catatónico y fueran incapaces de superar los reflejos condicionados generados durante la Guerra Fría.

Este es el punto central que llama la atención y que debería preocupar. ¿A qué razones, intereses o compromisos obedece el casi ciego seguimiento europeo de las políticas mundiales de una potencia en franco declive, cuando ese declive aconseja, por el contrario, marcar distancia? ¿Qué mecanismos psicológicos operan de forma tan aguda que le impiden a Europa adaptarse a los nuevos tiempos y elaborar su propia política, hacia Rusia y otras zonas, sin la tutela de EEUU? ¿Por qué empeñarse, no sólo en mantener a un fósil de la Guerra Fría como la OTAN, sino en insistir en su expansión hasta las costillas profundas de Rusia? ¿Piensa alguien en Europa, con dos dedos de frente, que Rusia permanecerá impávida, mientras EEUU le coloca misiles y ejércitos hostiles en el borde mismo de sus fronteras?

¿O se trata de algo más profundo, subterráneo, que ancla sus orígenes en las guerras entre occidentales y eslavos? Esclavo es un término que proviene de eslavo, porque eslavos fueron mayoritariamente los esclavos de godos y latinos. A pesar de su creciente poder, Rusia era vista, en los siglos XVII y XVIII, como un país bárbaro. Napoleón quiso acabar con ella y Churchill hizo cuanto estuvo de su mano para que la Alemania de Hitler descargara contra la URSS, no contra Francia, toda su furia militar. Ambos fracasaron estrepitosamente y el país agredido emergió más poderoso y fuerte.

El suicidio de la Unión Soviética fue visto como una ocasión de oro para poner a Rusia definitivamente de rodillas. EEUU avanzó sobre Asia Central y, como OTAN, sobre el Báltico y los Balcanes. Ahora quiere el Cáucaso y Ucrania. Como carreta tirada por caballos ciegos, Europa, de la mano de EEUU, está sentando las bases de nuevas guerras. ¿Hay alguien por ahí que se dé cuenta de eso? ¿Compensará EEUU su declive mundial absorbiendo a Europa y usándola como gallo de pelea? ¿Vamos hacia la batalla final entre los civilizados occidentales y los bárbaros eslavos del norte que rehúsan someterse a EEUU como han hecho los eslavos del sur (salvo Serbia y así le ha ido)?...

* Profesor de Derecho Internacional y RRII en la Universidad Autónoma de Madrid, autor de Ensayo sobre el subdesarrollo. Latinoamérica, 200 años después, Foca, Madrid, 2008

Cómo y por qué está cambiando Rusia

Giulietto Chiesa
Megachip

Traducido por Juan Vivanco


Occidente, tanto en su componente europeo como en el norteamericano, no acaba de comprender el profundo cambio que ha provocado en Rusia la llamada «crisis georgiana».

Digo llamada porque las palabras adecuadas para definir lo que ha ocurrido son otras: «ataque georgiano contra Rusia». No quiero decir con esto que todo se reduzca a esa agresión insensata. Más bien creo que la acción de Tsjinvali fue la clásica gota que colmó el vaso. Un momento tópico, fatal a su manera, en el que se pusieron bruscamente en evidencia muchas cosas que habían estado ocultas hasta entonces justo bajo la superficie. Un momento que rompe la continuidad y expone el estado de las cosas con cruda brutalidad.

Debo muchas de estas impresiones a mi privilegiada posición de miembro del Valdai Forum, un grupo de discusión que existe desde hace años y permite a cierto número de expertos internacionales, «sovietólogos» de vieja y nueva data, politólogos y periodistas, estar en contacto directo con los principales dirigentes de Rusia, con un intercambio de ideas muy franco (garantizado por su carácter extraoficial) y abarcador. Tres horas el 10 de septiembre con Vladímir Putin, el primer ministro, en Sochi (Mar Negro) y casi otras tres el 11 con Dmitri Medvédev, el presidente, en Moscú, en un gran salón del GUM, justo enfrente del Kremlin. Y un entreacto bastante intenso, entre el primero y el segundo, con el ministro de Asuntos Exteriores, Lavrov.

Dos hombres que intrigan al mundo entero, seguramente dos estilos. Pero ―pese a los esfuerzos que hicieron los colegas, sobre todo ingleses y estadounidenses, por evidenciar las diferencias, por saber «quién manda en el Kremlin»― una línea única, muy clara, muy neta, muy nueva. Era lo que cabía esperar, dado que Putin y Medvédev, aunque sabían perfectamente lo que les iban a preguntar sus invitados extranjeros, aunque tenían claro que iban a la caza de los deslices de uno u otro, de las diferencias de acento, de tono, se sometieron a la prueba en rápida sucesión, muy seguros de sí mismos.

Resumo algunos de los pasajes cruciales, cumpliendo el pacto de no hacer citas literales, pero respetar el sentido general de lo escuchado. Este es uno de ellos, de Dmitri Medvédev: «El 8 de agosto fue para nosotros el fin de las ilusiones que nos hacíamos con Occidente». El espíritu de lo que había dicho Putin unas horas antes era idéntico. La argumentación no podía ser más clara. Tras el desmoronamiento de la Unión Soviética ―dijeron ambos―, por muchas razones bien sabidas, Rusia fue débil, vacilante. El 11 de septiembre y en los años siguientes soportamos con dificultad la presión ejercida sobre nosotros y contra nosotros por los vencedores de la Guerra Fría. La padecimos no sólo por ser débiles, sino también porque nos hacíamos ilusiones con Occidente, con sus libertades, con su sinceridad. Así tuvimos que soportar la continua y para nosotros incomprensible extensión de los límites de la OTAN. Nos la colocasteis delante de las narices, incluso dentro de unas fronteras que habían sido de la URSS, pero también de la Rusia anterior a la revolución. Protestamos, pero no reaccionamos. No podíamos. Luego llegó el 11 de septiembre y os echamos una mano en la lucha contra el terrorismo internacional, para acabar descubriendo que EEUU colocaba bases y contingentes en varios países de Asia Central. Mientras tanto el área de influencia estadounidense se extendía por Georgia y Ucrania, es decir, muy lejos de las fronteras de EEUU y muy cerca de las nuestras. Se desencadenaron dos guerras en Afganistán e Iraq, y nosotros no nos entrometimos. Con Irán echamos una mano. Pero en Servia los occidentales intervinieron sin cortapisas, contra Belgrado pero también contra nosotros, haciendo caso omiso de nuestras protestas e incumpliendo el pacto de que no se pondría en discusión la soberanía servia sobre Kosovo. Este incumplimiento de los pactos ―dijo Medvédev― se ha repetido demasiadas veces desde el fin de la Guerra Fría. Si los dirigentes soviéticos que acordaron la retirada del 89 hubieran sido más exigentes (alusión muy crítica a Gorbachov, sin nombrarle), habrían pedido que se firmase el compromiso de no ampliar la OTAN. Pero el compromiso existió, aunque no se puso por escrito. Incluso después de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia, permanecía el compromiso de no reconocer unilateralmente la secesión de Kosovo.

Luego, junto a las provocaciones de los dirigentes ucranianos y georgianos, se instalan más misiles en Polonia y un radar en la República Checa, que penetrará profundamente, sin ningún derecho, en el territorio ruso. Hasta que llegó la ofensiva de Saakashvili contra nuestras fuerzas de interposición que estaban en Osetia del Sur con todo derecho.

¿Qué esperaba Washington ―exclamó Putin en un momento dado―, que no reaccionáramos? ¿Que no defendiéramos a nuestros soldados, algunos de los cuales ya habían muerto en los primeros ataques de la noche entre el 7 y el 8 de agosto? Decís que nuestra respuesta fue desproporcionada. Pero no hay manera de defenderse de un ataque de esa magnitud sin golpear los centros de mando, los de comunicaciones, los aeropuertos de donde salían los aviones que bombardeaban Osetia y a nuestras tropas.

Habéis escrito y repetido que Rusia estaba invadiendo Georgia. Es completamente falso: no teníamos esa intención y no sucedió tal cosa. Cualquier comparación con el 68 checoslovaco está fuera de lugar. Esta es la situación. Y esta situación «ha modificado nuestras prioridades» (Medvédev). ¿Fin del diálogo? En absoluto, pero cuidado (Putin), ya no retrocederemos más. «No queremos volver al clima bipolar» (Medvédev), pero «hace falta una nueva arquitectura de la seguridad internacional» (Putin), porque la que hay ahora no nos gusta nada. El sistema bipolar no tiene futuro, pero la idea unipolar también está muerta y enterrada. Rusia no es la URSS, no sigáis manteniendo este equívoco. No sigáis ampliando la OTAN con países divididos por dentro, clases dirigentes ineptas y resentidas por los recuerdos del pasado, sistemas institucionales inestables. Eso aumenta la inseguridad de todos. Imaginad lo que habría ocurrido en agosto si Georgia se hubiera incorporado ya a la OTAN. «De todos modos» dijo Medvédev «yo habría tomado las mismas decisiones aquella noche sin dudarlo un instante, pero las consecuencias habrían sido de un orden de magnitud superior».

La crisis fue un catalizador que «alteró completamente las relaciones exteriores de Rusia». Las cosas han cambiado. Es mejor que EEUU y Europa se den cuenta. A cada acción le seguirá una reacción, aunque no sea igual y contraria, aunque no sea simétrica, de la misma fuerza. ¿Sanciones contra Rusia? Putin más agrio, Medvédev más comedido, dijeron: «No nos provoquéis». Habría qué ver quién pagaba un precio más alto. Vuestros hombres de negocios serían los primeros descontentos con semejantes decisiones. Y fue Putin, desde su posición de jefe del gobierno, quien se extendió con detalle sobre la situación económica de Rusia, sus ventajas estratégicas en recursos, ante todo energéticos pero también financieros, naturales, tecnológicos, humanos. «No tenemos ambiciones expansionistas en ninguna dirección» (Medvédev) y estamos interesados en vender nuestros recursos como hemos hecho sin problemas durante todos estos años. Pero si Occidente «sigue dándonos empujones» (Putin), sabed que nosotros, para empezar, no dejaremos que nos empujen, y además tenemos mucho espacio para volvernos hacia otro lado. «No nos olvidamos de nuestras profundas raíces europeas» (Medvédev) «pero podemos (en cierto modo, debemos) desplazar el centro de gravedad de nuestro interés hacia el Oriente, de lo contrario nuestras inmensas regiones orientales no podrían desarrollarse».

Es evidente que haremos todo lo posible por impedir tal desenlace. Si alguien se indigna porque lo decimos, si pone el grito en el cielo porque queremos limitar las iniciativas de un país soberano fronterizo con nosotros, entonces (Medvédev y Putin al unísono) os preguntamos: ¿por qué EEUU puede presionar a Kíev para que entre en la OTAN, si está a miles de kilómetros de distancia, y nosotros, en cambio, no podemos velar por nuestra seguridad? Palabras claras y duras, difíciles de rebatir. No darles la debida importancia equivale a acrecentar el peligro de una guerra en el centro de Europa. Ha llegado el momento de la máxima responsabilidad y el máximo realismo. En esto coinciden ambos.

Fuente: http://www.megachip.info/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=7853

jueves 25 de septiembre de 2008

Chávez usa petróleo para entablar amistad con China y gas para reforzar sus relaciones con Rusia

Andrei Fediashin, RIA Novosti. Mientras que los buques de la marina de guerra de Rusia navegan hacia Venezuela, el infatigable presidente venezolano, Hugo Chávez, efectuó una amplia gira por Asia y Europa.



Al responder a la pregunta sobre su ausencia en la 63 Asamblea General de la ONU, al llegar el pasado día 23 al aeropuerto de Pekín, Chávez puso los puntos sobre las "íes" al afirmar de golpe, "ahora, es más importante estar en Pekín que en Nueva York".

En el mismo tono, Chávez explicó los motivos de su gira por Cuba, China, Rusia, Bielorrusia, Francia y Portugal, "EEUU se encuentra en decadencia y China y Rusia en apogeo", subrayó el presidente venezolano.

Según expertos, en esta ocasión, la parte china en la gira de Chávez fue la más importante y su permanencia en Rusia, la más corta, pero con resultados muy positivos para ambos países.

Como todo lo que hace en los últimos tiempos, la visita del presidente venezolano a China tendrá repercusión en muchas partes y durante mucho tiempo por su fuerte olor a petróleo.

Precisamente, el petróleo fue el instrumento que utilizó Chávez para cimentar la amistad entre Venezuela y China y para refrendarla, se entrevistó con el presidente chino Hu Jintao.

A pesar de las críticas que suscita, hay que reconocer que el presidente Hugo Chávez en el terreno geopolítico ha podido maniobrar de una forma muy acertada y favorable para Venezuela, al menos, en asuntos económicos.

En el gambito de Asia, China es la pieza clave que abrirá el mercado energético asiático al petróleo venezolano. Y esto responde a la estrategia de Chávez en sus esfuerzos de liberar a su país de la dependencia del mercado energético estadounidense.

Muchos expertos han minimizado las reiteradas amenazas del líder venezolano de bloquear los suministros de crudo a EEUU en el caso de que la Casa Blanca, interfiera, presione o ataque a países amigos o aliados de Venezuela.

A pesar de su animadversión hacia Washington, Caracas vende el 60 % de su crudo a EEUU y bloquear semejante volumen de suministros significa socavar la economía nacional.

Por esa razón, Chávez viaja a China cuyo apetito energético cada vez es mayor. Según información oficial venezolana, el pasado mes de abril Venezuela extrajo para China 250.000 barriles diarios de petróleo.

De acuerdo a los recientes convenios aprobados en Pekín, para 2010 las exportaciones de crudo venezolano a China ascenderán a 500.000 barriles diarios y para 2012 a un millón de barriles por día.

Además, la empresa estatal Petróleos de Venezuela PDVSA construirá tres refinerías de petróleo en territorio chino y petroleras chinas participarán en la construcción y explotación de refinerías en territorio venezolano, en la cuenca del río Orinoco, con metas a exportar combustibles a China y terceros países.

Astilleros chinos construirán para Venezuela tres superpetroleros de doble casco para el transporte del crudo venezolano a China. Y para apuntalar la cooperación económica bilateral, Pekín y Caracas acordaron refinanciar un fondo de desarrollo común creado el año pasado con un aporte adicional de China por un monto de 4.000 millones de dólares y de 2.000 millones de dólares por parte de Venezuela.

Otro hito importante en la nueva fase de las relaciones chino-venezolanas se marcará el próximo 1 de noviembre con el lanzamiento de un cohete chino para poner en órbita el primer satélite de comunicaciones venezolano.

Entre la lista de transacciones importantes se destaca la adquisición de 24 cazas de instrucción K-8 Karakorum de fabricación china para la Fuerza Aérea venezolana.

Con tecnologías compradas a Pakistán, los cazas ligeros K-8 Karakorum pueden cumplir misiones de combate y reconocimiento, y aunque no pueden competir con los cazas estadounidenses, están en capacidad de amedrentar vecinos o destruir bases guerrilleros en zonas de selva y montañosas.

Con su lenguaje directo y particular, Chávez hizo un balance de las relaciones de su país con China con el siguiente comentario: "Antes, teníamos que ir a Washington a pedir dinero, pero ahora, sostenemos negociaciones con China. China demuestra al mundo que no hay necesidad de humillar a nadie para ser una gran potencia. El pueblo chino son los soldados de la paz, y nosotros ya no somos el patio trasero de EEUU".

La escala de Chávez en Moscú el 26 de septiembre será corta pero muy importante desde el punto de vista del gas. Dos semanas antes de su visita, el vicepresidente del Gobierno ruso Igor Sechin visitó Caracas donde se concertó para la empresa estatal rusa Gazprom una participación en importantes proyectos en el sector del gas en Venezuela.

Gazprom y PDVSA firmaron un memorando sobre la exploración y explotación del yacimiento gasífero de Blanquillas y Tortuga, en el oriente venezolano, y un acuerdo para la construcción en la misma región de una planta de envasado de gas en bombonas.

En relación a las reservas de gas en el hemisferio occidental, Venezuela ocupa en el segundo lugar después de EEUU con reservas comprobadas y listas para la extracción por un monto de 4,1 billones de metros cúbicos.

Gazprom está dispuesta a invertir en el proyecto venezolano 850 millones de dólares en el curso de siete años, con planes de obtener 420 millones de dólares por la venta de este combustible.

Expertos rusos destacan que este proyecto permitirá a Moscú entrar en el mercado de hidrocarburos de América Latina de mucha perspectiva, sobre todo en momentos cuando se ve la necesidad de diversificar la lista de clientes interesados en sus recursos energéticos.

Pero al mismo tiempo, los expertos, destacan determinados elementos de riesgo a consecuencia de la estrategia económica y la postura política del presidente venezolano.

Aunque en la historia se han dados casos de muchos líderes políticos que han logrado la longevidad política a pesar de haber desatado cambios y hasta revoluciones que han influido notablemente en el desarrollo de sus países.

En Venezuela, existe una oposición a Chávez y sólo los ingenuos pueden pensar que EEUU se mantendrá al margen, y permitirá al líder venezolano realizar todos los planes que tiene en su cabeza en su "patio trasero", y "cambiar los muebles" en esa zona con la ayuda de nuevos amigos como Rusia, China y Bielorrusia.

Cambios, que a pesar de que ahora parecen ser poco probables, con los años serán inevitables, porque si comienza la construcción de un mundo multipolar, no habrá razones, ni instrumentos que impidan la inclusión de América Latina de ese proceso.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

domingo 21 de septiembre de 2008

RICHARD STALLMAN: “LAS ESCUELAS DEBEN ENSEÑAR UNICAMENTE SOFTWARE LIBRE”

RICHARD STALLMAN: “LAS
ESCUELAS DEBEN ENSEÑAR
UNICAMENTE SOFTWARE LIBRE”
Por AIM Digital.

Integrantes de la fundación Vía Libre pusieron a disposición, un video que utilizaron en el primer Encuentro por una educación libre (Epuel), con el fin de difundir la importancia que tiene el software libre en la educación.


Integrantes de la fundación Vía Libre pusieron a disposición –a través de un correo enviado a la lista del proyecto Gleducar-, un video que utilizaron en el primer Encuentro por una educación libre (Epuel), con el fin de difundir la importancia que tiene el software libre en la educación. El video es un corto donde Richard Stallman –padre del proyecto GNU- explica a muy buenos términos la importancia del SL en la educación.

Este video, publicado bajo una licencia libre (Creative Commons by non derivatives), además será utilizado para las campañas pro software libre en educación en nuestra región y fue filmado en el evento Free Knowledge, Free Technology que la fundación Vía Libre organizo en la ciudad de Barcelona, España con el consorcio Self (Science education and learning in freedom).
Epuel se llevó a cabo el 12 de septiembre en la sede de Cáritas, San Isidro, Buenos Aires. En el marco de este evento, los organizadores utilizaron este video para difundir el SL y ahora instan a toda la comunidad a difundirlo por todos los medios.
Desde nuestro lugar, les recomendamos que lo reproduzcan y le presten mucha atención a los dichos de Stallman, que con mucha paciencia y claros términos nos explica del porqué de usar software libre en la educación.

Para ver el video* en crudo: http://www.fkft.eu/files/videos/Stallman_FKFT-1.ogg.

Para ver el video utilizado en el encuentro: http://www.epuel.org.ar/descargas/videos/epuel-rms-2008.ogg.

Para reproducir el video puede utilizarse el programa: VLC Media Player, tanto para sistemas GNU/Linux, Windows y Mac Os X.



A continuación, la traducción a texto del video:

“Soy Richard Stallman, hace 25 años lance el movimiento del software libre.
El software libre quiere decir, el software que respeta la libertad del usuario y la solidaridad social de su comunidad.
Los programas que no son libres son software privativo, es decir, privan de la libertad a sus usuarios y los mantienen en un estado de división e impotencia. División, porque cada uno tiene prohibido de compartirlo con los demás e impotencia porque los usuarios no poseen el código fuente del programa, es decir no pueden cambiar nada, ni siquiera pueden averiguar lo que realmente esta haciendo. Y puede hacer cosas muy malas.
Que un programa sea de software libre, quiere decir que el usuario tiene las cuatro libertades esenciales: la libertad cero (0) es la libertad de ejecutar el programa como quieras; la libertad uno (1) es la libertad de estudiar el código fuente del programa y cambiarlo para que el programa haga lo que quieras; la libertad dos (2) es la libertad de ayudar a tu prójimo, es decir, hacer y distribuir copias exactas del programa cuando quieras; y la libertad tres (3), es la libertad de contribuir a tu comunidad, es decir, hacer y distribuir copias de tus versiones modificadas del programa.
Con estas cuatro libertades el programa es software libre porque el sistema social de su uso y distribución es un sistema ético. Respetando la libertad de cada uno y respetando la comunidad de los usuarios.
Todo el software debe ser libre porque cada uno merece la libertad, merece poder participar en la comunidad libre. Por lo tanto, las escuelas deben enseñar únicamente el software libre.
Hay cuatro razones para esta conclusión, la más superficial es para economizar: las escuelas no tienen bastante dinero, no deben desperdiciar su dinero pagando permiso para usar software privativo. Esta razón es obvia. Pero algunas empresas de software privativo suelen eliminar esta razón superficial regalando copias gratuitas o casi gratuitas de su software no libre a las escuelas, y lo hacen para hacer adictos a los alumnos. Es un plan malévolo, es un plan para usar las escuelas como instrumentos de imponer una dependencia permanente a los alumnos.
Si la escuela enseña el uso de este programa privativo, el alumno gradúa con una dependencia. Y después de graduarse no recibe mas ofertas de copias gratuitas, y probablemente trabaja en una empresa. La empresa para la cual trabaja no recibe copias gratuitas. Entonces la empresa usa la escuela para enseñar una dependencia permanente a la sociedad entera.
La escuela debe rechazar su participación en ese plan malévolo, porque la escuela tiene una misión social, de educar a la próxima generación como buenos ciudadanos, de una sociedad capaz, fuerte, independiente, solidaria y libre. Solo se puede hacer enseñando el software libre. Las escuelas deben borrar, eliminar los programas privativos, para instalar software libre.
Pero hay otra razón mas profunda, para la educación misma de los buenos programadores, porque para aprender a programar bien necesitan leer mucho código y escribir mucho código. Para aprender a escribir código para programas grandes, necesitan escribir pequeños cambios en el código de programas grandes. Todo esto es posible únicamente con el software libre.
Solo el software libre permite la educación en la informática. Pero hay una razón mas profunda aun para la educación en la ciudadanía. Porque la escuela tiene la misión de enseñar no solo hechos, no solo técnicas, sino sobre todo el espíritu de buena voluntad y el habito de ayudar a tu prójimo.
Por lo tanto cada clase debe tener esta regla: alumnos, si traen un programa a la clase, no puedes guardarlo para ti, debes compartirlo con el resto de la clase. Pero la escuela debe seguir su propia regla, debe traer únicamente el software libre a la clase.
Cada escuela debe migrar a software libre y enseñar únicamente software libre. Porque cada escuela debe contribuir a dirigir la sociedad rumbo a la libertad y a la solidaridad social. Muchas gracias”.

¿Puede la OTAN sobrevivir Georgia?

Immanuel Wallerstein
La Jornada


En medio del barullo periodístico acerca de una nueva guerra fría, la mayoría de los analistas se pierden la crisis real que quedó cristalizada con la imprudente excursión de Saakashvili a Ossetia del Sur: la mera existencia de la OTAN ha quedado en entredicho. Para entender eso, tenemos que regresarnos a los inicios de la OTAN como institución y como concepto.

La historia comenzó en 1947 cuando el Reino Unido y Francia firmaron el Tratado de Dunquerque, que prometía asistencia mutua en caso de que revivieran las agresiones militares alemanas. En 1948, este agrupamiento se expandió para incluir a Holanda, Bélgica y Luxemburgo en el Tratado de Bruselas, en una jugada diseñada, todavía, como defensa contra Alemania. Más tarde ese año, las cinco naciones establecieron la Organización de la Defensa de la Unión Occidental, que contaba con un Estado Mayor Conjunto. Hay dos cuestiones que anotar al respecto de estos tratados. Estados Unidos no era parte de ellos, y su preocupación en esa época era Alemania, no la Unión Soviética.

La fundación de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en 1949 llegó con la ola del bloqueo de Berlín, en 1948. La OTAN, en efecto, nulificó los tratados de defensa de la Unión Occidental. Su foco no fueron los peligros de algún renovado militarismo alemán sino la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Desde el punto de vista de Estados Unidos, la OTAN servía varios propósitos. Era un mensaje a la Unión Soviética de que Estados Unidos estaba comprometido con mantener las fronteras existentes de la división de poderes en Europa, que parecían haber quedado amenazadas por el bloqueo de Berlín. Fue un método para reconciliar a los franceses y los británicos con el rearme de Alemania Occidental. Y una manera de controlar las operaciones militares de los aliados deshaciendo su naciente estructura militar para subordinar sus tropas al comando estadunidense.

Los líderes políticos y la mayoría de la población de los países de Europa occidental fueron en principio bastante favorables al concepto de la OTAN. Según ellos garantizaban que Estados Unidos los defendería de hecho si la Unión Soviética llegaba a pensar que podía violar los acuerdos de Yalta. Y Francia estaba lista a aceptar el rearme de Alemania Occidental como parte de su reconciliación histórica. Sin embargo, Francia se enfadó con el tercer objetivo –mantener las tropas francesas bajo el mando estadunidense, que es lo que llevó a Charles De Gaulle a retirarse de la estructura de comando de la OTAN en 1966 y exigir que sus cuarteles generales se mudaran de París a Bruselas.

A principios de los años 70, Europa occidental no sólo se había recuperado de sus preocupaciones respecto de Alemania sino que había comenzado a pensar que la Unión Soviética no representaba ya una inminente amenaza de invasión. Varios países, y no sólo Francia, comenzaron a buscar cómo atraer a una Unión Soviética, posestalinista, más dócil, hacia una cooperación más intensiva con Europa occidental. Notablemente, éste fue el caso de la Ostpolitik de Alemania Occidental. Y cuando, en los 80, surgió la idea de un gasoducto de la Unión Soviética a Europa occidental, esto fue recibido favorablemente aun en el Reino Unido de Margaret Thatcher.

Estados Unidos se abrumó con este rumbo de los acontecimientos. Se opuso al gasoducto sin lograr nada. Buscó desalentar toda negociación encaminada a revivir un ejército europeo que no fuera parte de la OTAN. En general, se volvió mucho menos amistoso con la idea de Europa como Europa, una que estuviera separada de la comunidad del Atlántico norte.

En 1989, el desgaste se intensificó con el colapso de los comunismos y con la disolución de la Unión Soviética en 1991. Dado que la OTAN fue creada como una estructura para defender a Europa Occidental de una Unión Soviética gobernada por un partido comunista, ¿qué función tendría ahora la OTAN? Estados Unidos estaba decidido a mantener la OTAN, y buscó una nueva definición de su papel. Estaba empeñado a no permitir la emergencia de una estructura europea autónoma, desvinculada de Estados Unidos, y peor aún, que posiblemente creara “el hogar común europeo” que incluiría a Rusia, como lo había propuesto Mijail Gorbachov.

La cuestión estructural inmediata para la OTAN fue el asunto de la expansión –incluir o no a los antiguos satélites soviéticos, que ahora se habían emancipado de sus lazos con la Unión Soviética/Rusia. Estados Unidos pujó fuerte, casi de inmediato, para incorporarlos a la OTAN. Europa occidental fue menos entusiasta. Los antiguos satélites veían su incorporación como un vínculo con Estados Unidos, como una protección contra Rusia y como una puerta de entrada al mejoramiento económico. Estados Unidos vio la incorporación de éstos como una restricción al posible resurgimiento de Rusia pero más como una garantía de que “Europa” no podría desvincularse de su cercana alianza con Estados Unidos, dado que estos países se opondrían. Europa occidental era menos entusiasta precisamente porque entendió lo que Estados Unidos estaba haciendo.

La guerra de Irak exacerbó la situación enormemente. Donald Rumsfeld se regodea con la idea de dos Europas –la “vieja” Europa que era decadente y poco cooperativa, y la “nueva” Europa, comprometida con los mismos objetivos mundiales que Estados Unidos. De hecho, en la situación inmediata tras la invasión estadunidense a Irak en 2003 había tres Europas: la “nueva” Europa de Rumsfeld (es decir los antiguos satélites soviéticos); aquéllos que se rehusaron a unirse a la “coalición de la voluntad” (notablemente Francia y Alemania); y aquellos países de Europa occidental que en 2003 apoyaron la invasión estadunidense de Irak (el Reino Unido, España e Italia). Francia y Alemania se acercaron, políticamente, a la Rusia de Putin en su oposición común a Estados Unidos en Naciones Unidas.

El desgaste continuó. Cuando Estados Unidos pujó este año por el lanzamiento del proceso para incluir a Ucrania y Georgia en la OTAN, se topó con la fuerte oposición no sólo de Francia y Alemania sino también del Reino Unido, España e Italia. De hecho contó con el fuerte respaldo de sólo cuatro de los estados de Europa Oriental –Polonia y los tres estados bálticos. Los otros estados de Europa del este también tenían reticencias.

Luego ocurrió la marcha de Saakashvili a Ossetia del Sur y el exitoso y fuerte revire de Rusia. Polonia y los otros tres estados bálticos dieron su inmediato y pleno respaldo a Georgia, y Estados Unidos, un poco menos pronto, elevó su nivel de retórica y mandó barcos de guerra con ayuda humanitaria.

¿Qué hizo Europa occidental? De inmediato y sin consultarle a nadie, el presidente Sarkozy de Francia negoció una tregua en los combates y luego hizo que la Unión Europea respaldara este fait accompli. La canciller Merkel, de Alemania, entró entonces a escena y emprendió más negociaciones con Rusia. Aun Silvio Berlusconi, de Italia, telefoneó a Putin. Todo este tiempo, Condoleezza Rice estuvo fuera de la real escena diplomática.

¿Funcionó la diplomacia? Sólo hasta cierto punto, por supuesto, ya que sigue la controversia acerca del sitio en que se hallan acantonadas las tropas rusas y el reconocimiento definitivo que Rusia le otorgue a la independencia de Ossetia del Sur y Abjazia. Pero los hombres de Estado de Europa occidental continúan haciendo declaraciones en el sentido de que hay que cuidarse de no cortar lazos con Rusia. Y parecería que lo más que puede hacer la prensa de Europa occidental es reprender a Rusia alegando que es ella la que está rompiendo las relaciones amistosas con Europa occidental. Lo más revelador de todo es la nota, aparecida en el New York Times, de que Polonia, República Checa y los estados bálticos no llaman a Rice sino a Angela Merkel, y le piden que use su influencia para resolver la situación. Angela Merkel ha dejado claro que Alemania no va aceptar que la apresuren a aprobar la membresía de Georgia en la OTAN.

Lo más notable de todo es un artículo de opinión en el Financial Times, escrito por Kishore Mahbubani, académico de alto rango en el profundamente pro occidental Singapur. Mahbubani dice que 10 por ciento del mundo está unido en su condena a Rusia y el otro 90 por ciento “está divertido con la moralina occidental acerca de Georgia”. Él dice que Mao Tse Tung tenía razón en una cosa –la distinción entre la contradicción primaria y las contradicciones secundarias ante las cuales uno siempre acaba concediendo. “Rusia no está a punto de volverse la contradicción primaria que encara Occidente”. Termina diciendo que es “el fallido pensamiento [estratégico]” occidental lo que ocasiona que el mundo sea un lugar más peligroso.

Estados Unidos no está preparado para escuchar el sabio consejo de sus propios amigos en el mundo no occidental. Europa occidental anda a tientas intentando entender qué es lo que está en juego para ella. La OTAN no puede sobrevivir la irrelevancia de su actividad estratégica en lo que Mahbubani llama “la era posguerra fría”.

Traducción Ramón Vera Herrera

http://www.jornada.unam.mx/2008/09/20/index.php?section=opinion&article=028a1mun

martes 16 de septiembre de 2008

La nueva Guerra Fría

Ria Novosti

La disolución del Campo Socialista puso término a la Guerra Fría entre Oriente y Occidente. Sin embargo, lo que parecía ser entonces el inicio del reinado hegemónico de las potencias capitalistas (y en particular de los Estados Unidos) ha durado muy poco y en el actual panorama mundial aparece un nuevo enfrentamiento que en cierta forma reproduce la misma pugna.
El motivo es sencillo: antes y ahora no solo se trata de la lucha entre dos sistemas de pensamiento sino también (y muy particularmente) de los intereses estratégicos de las potencias mundiales en liza. Ni la política de la URSS se limitó a practicar el Internacionalismo Proletario, ni -menos aún- Occidente puede alegar que se dedicaba a promover la democracia y el bienestar de los pueblos pobres del planeta.

La nueva Guerra Fría reproduce la anterior entre las tradicionales potencias de Occidente y las antiguas potencias comunistas, Rusia y China, ahora convertidas en pujantes sociedades capitalistas a pesar del atraso relativo del gigante asiático y de las dificultades temporales de Moscú. Los estrategas de Occidente lo saben y no cesan de indicar el "peligro" que representan tanto estos dos países como la pujanza de los países emergentes (India, Brasil, Sudáfrica) y otros de menores dimensiones pero igualmente desafiantes como Irán. Un peligro en términos económicos, es decir, de competencia por recursos, mercados, territorios y zonas de influencia, pero también un riesgo en términos militares, pues si las guerras locales en Asia han agotado peligrosamente el potencial bélico de Occidente (empezando por Estados Unidos) la única alternativa que resta es el chantaje atómico, imposible de ejercer contra Rusia y China pero aún factible contra los demás si es que se consigue impedir que accedan a este tipo de armamento. No otra cosa explica la enorme preocupación de los occidentales ante una proliferación nuclear que no controlan.

Como durante la Guerra Fría, las armas atómicas de Occidente se verían neutralizadas no solo por el poder efectivo de rusos y chinos sino por el armamento que desarrollen países como Corea del Norte, Irán, Siria u otros, mal vistos o temidos por Washington y sus aliados.

Latinoamérica no resulta ajena a esta dinámica y como en los mejores momentos de la Guerra Fría, quien desee realizar reformas en su país, someter a las oligarquías locales y sobre todo poner límite al saqueo de las multinacionales debe contar de antemano con la hostilidad abierta de los Estados Unidos y Europa que no ahorrarán medios para impedir que estos gobiernos se afiancen, como lo comprueban los recientes acontecimientos en Venezuela, Ecuador y Bolivia (¿también el espionaje contra el presidente Colom de Guatemala?) y el mismo despliegue de la IV Flota. De la misma forma, parece obvio que la manera más práctica de hacer frente a tales amenazas está en la fuerza que da la unidad regional y en la apertura paralela de la mayor cantidad de vínculos externos al área que permitan alcanzar equilibrios razonables y contrapesos diplomáticos para un ejercicio efectivo de la soberanía nacional.

Se entiende entonces que Brasil haya dado impulso a un Consejo de Seguridad Regional -sin la participación de los Estados Unidos- con la finalidad de coordinar las políticas de defensa como respuesta a una renovada competencia mundial que afecta de lleno a la región. Y mucho menos puede permitírselo Brasil, una potencia en ascenso con claros intereses de expansión y necesidades de defensa. No es por azar que el presidente Lula (nada propicio al radicalismo) vincule la renovación de la IV flota gringa en el área con el descubrimiento de inmensos yacimientos de petróleo en su país, multiplicando muchas veces su importancia. Tampoco parece un dato menor que tanto Brasil como Argentina hayan declarado abiertamente su decisión de continuar la investigación atómica. La solemne promesa de su utilización pacífica no tranquiliza a Washington; menos aún los rumores que señalan la intención de los militares de Brasil de dotarse de armamento nuclear.

Pero el nuevo Consejo de Defensa Regional solo podrá ser creíble si tiene fuerza disuasoria suficiente. Así parecen haberlo entendido no solo Lula y los argentinos sino el propio Hugo Chávez que ha firmado acuerdos de asistencia militar con Moscú y prepara ahora maniobras conjuntas en el Caribe para probar la capacidad defensiva del armamento adquirido (el mismo que los gringos se negaron a venderle). Hoy, la prensa informa del aterrizaje de aviones militares rusos en suelo venezolano. Como en Georgia, los gringos y sus aliados tendrán que pensar dos veces el inicio de cualquier aventura contra Caracas.

El mecanismo militar mediante el cual Washington controlaba a los gobiernos latinoamericanos en el área de la defensa se ha roto. El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca murió con la Guerra de Las Malvinas. Se debilita igualmente la penetración del Pentágono en las fuerzas armadas de muchos de estos países, convertidas en ejércitos de ocupación de sus propios pueblos. Y si los Estados Unidos o Europa se niegan a vender armamento a los gobiernos que no gozan de sus simpatías mientras arman hasta los dientes a aquellos que consideran sus aliados (Colombia, por ejemplo) resulta apenas natural que los afectados busquen apoyos en otras latitudes, guste o no a las potencias occidentales. Al igual que durante la Guerra Fría, en la nueva confrontación mundial sería una ingenuidad supina negarse a buscar socios como Rusia o China; y no por identidad ideológica sino por la razón elemental de ser aliados objetivos y compartir intereses. Como en los viejos tiempos de la Guerra Fría, los países débiles buscan apoyarse en el mayor contrincante de su enemigo inmediato. Y los latinoamericanos saben muy bien quién conspira contra sus intereses, quién está detrás de las oligarquías que les oprimen y contra qué flota deben preparar sus defensas. También saben que si Occidente les somete a un bloqueo como el de Cuba la nueva correlación mundial de fuerzas permite encontrar otros aliados y sobre todo, fortalecerse mediante la formación de un bloque regional.

La Guerra Fría entre el comunismo y el capitalismo terminó con el colapso de la URSS pero la lucha por la hegemonía mundial persiste, incluyendo la amenaza atómica. La nueva Guerra Fría promete momentos tan o más dramáticos que aquellos. Lo saben los iraníes que ven al sionismo preparando el bombardeo atómico de su país; lo sabe Morales que acaba de expulsar al embajador gringo por conspirar abierta y descaradamente contra su país; lo sabe Correa que ha decidido sacar las tropas estadounidenses de la base militar de Manta; lo sabe Chávez que no desea verse sorprendido por la soldadesca gringa y se apresta al combate. Lo sabe Lula, cuyo país, por sus enormes dimensiones y posibilidades, es la mayor piedra en el zapato de las ambiciones expansivas de los Estados Unidos en la región.

A propósito: ¿Cómo hubieran reaccionado las autoridades estadounidenses si, por ejemplo, los embajadores de Bolivia o Venezuela en Washington hubiesen organizado una conspiración contra el presidente Bush, magnicidio incluido?

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

lunes 15 de septiembre de 2008

Las armas descabelladas de la DARPA

Rebelion. Las armas descabelladas de la DARPA
El futuro de la agencia que desarrolla los armamentos en el Pentágono


Cuando, en octubre de 1957, la URSS lanzó el primer satélite de la tierra hecho por el hombre, el Sputnik, del tamaño de un balón de baloncesto, pilló por sorpresa a EE.UU. y provocó ataques histéricos del gobierno. No sólo los soviéticos habían hecho estallar una bomba atómica años antes de lo que habían predicho los estadounidenses, sino que ahora llevaban la delantera en la “carrera del espacio.” Como reacción, el Departamento de Defensa aprobó el financiamiento de un nuevo proyecto satelital de EE.UU. dirigido por el ex oficial nazi de la SS, Wernher von Braun, y creó en 1958, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa (DARPA) para asegurar que EE.UU. mantuviera para siempre en el futuro “la delantera en la aplicación de tecnología de punta para capacidades militares y a fin de impedir sorpresas tecnológicos de sus adversarios.”

Casi medio siglo después, lo que queda de la URSS es un grupo colapsado de Estados medio fracasados, mientras EE.UU. queda solo como la única híperpotencia del mundo. Sin embargo, DARPA, agencia hecha para un mundo en carrera armamentista, parece estar recién calentándose para la carrera. Pueda que no quede ningún país que le quite la delantera, ya que el competidor militar más cercano es China que según los informes tuvo 65.000 millones de dólares en gastos militares en 2002 (comparados con los 466.000 millones de dólares de EE.UU., según GlobalSecurity.org) y que, recién en 2003, colocó su primer "Taikonaut" en el espacio exterior. La DARPA sigue impávida, desarrollando sistemas de armas de alta tecnología para 2025-2050 y después – algunas corrientes y molientes como bombarderos hipersónicos, otras más exóticas.

En un artículo de agosto de 2003, el periodista de Los Angeles Times, Charles Piller, señaló que DARPA ha propuesto algunas de las ideas “más estúpidas que hayan salido jamás del gobierno” – incluyendo un “elefante mecánico” que nunca llegó a las selvas de Vietnam ya la investigación telepática que nunca llegó a dar a EE.UU. la capacidad de involucrarse en espionaje parasicológico.

Un ex director de DARPA, Charles Herzfeld, señaló en 1975: “Cuando fracasamos, lo hacemos en grande.” Poco ha cambiado. Según el actual jefe de DARPA, entre un 85 y un 90% de sus proyectos no llegan a cumplir con todos sus objetivos. A pesar de ello, señala Piller, DARPA “ha sido responsable de algunas de las invenciones más revolucionarias del mundo” – “Internet, el sistema de posicionamiento global, la tecnología stealth [furtiva] y el ratón de los ordenadores.”

La espectacular tasa de fracasos de DARPA y sus notables éxitos provienen de sus emprendimientos de alto riesgo. Durante años DARPA ha financiado investigación de vanguardia, extremadamente inconvencional, a veces fuera de las normas comúnmente aceptadas, en todos los campos de la ciencia y la tecnología. Posiblemente sea el sitio más creativo en el vasto gobierno de EE.UU. para un científico que quiera llevar al límite su mente en direcciones aventuradas y percibir buen pago por hacerlo. Si alguien tiene una idea descabellada, DARPA es el sitio apropiado para probarla. El patólogo de la Universidad Harvard, Donald Ingber, dijo en un artículo en Los Angeles Times en 2001, “DARPA ha financiado cosas que mucha gente consideró ridículas, y algunas que la gente pensó que eran imposibles. Marca hitos.”

Cabe sólo una advertencia – de una u otra manera casi cada proyecto, por extravagante que sea, debe terminar invariablemente, directa o indirectamente, en la inhabilitación o muerte de futuros enemigos de EE.UU.

A menudo los proyectos son de los más letales jamás concebidos. Durante años, la investigación de DARPA ha llevado a una plétora de productos diseñados para mutilar y matar, entre ellos el rifle M.-16, aviones Predator sin tripulación y equipados con misiles Hellfire, cazas y bombarderos stealth (furtivos), sistemas de misiles tierra-tierra de artillería, misiles crucero Tomahawk, mejoras de bombarderos B-52, misiles Titan, misiles guiados portátiles Javelin “dispara y olvida,” y proyectiles guiados Copperhead disparados por cañones, para sólo nombrar algunos.

Pocos se hacen la pregunta: ¿por qué la creatividad ilimitada existe, irrestricta y fomentada, sólo en el contexto de tecnologías letales? Mientras EE.UU. continúa su demencial impulso hacia una carrera armamentista post-guerra fría, una competencia solitaria, desaparece la justificación por los temores de un desfase en los misiles o por la amenaza de un enemigo extranjero tecnológicamente avanzado; tampoco puede ser un temor generalizado de quedarse atrás respecto al resto del mundo. Basta con mirar el estado de la educación en EE.UU. – en 2002 EE.UU. ocupó el lugar 18 en la lista de la UNICEF de adolescentes en 24 países industrializados que caen por debajo de los parámetros académicos internacionales. A pesar del lamentable resultado, nadie se apresura por establecer una Agencia de Investigación Avanzada de la Educación.

Según el Libro de Datos del Mundo publicado todos los años por la CIA, “EE.UU. es el mayor emisor mundial de dióxido de carbono por la quema de combustibles fósiles,” sin embargo el “Centro Nacional de Innovación Medioambiental” de la Agencia de Protección del Medioambiente [EPA] está lejos de ser una entidad parecida a la DARPA. Distribuyó sólo 737.500 dólares en siete estipendios de innovación estatal en 2003. DARPA, al contrario, gastó unos 3.000 millones de dólares en unos 200 proyectos que iban de armas espaciales a vehículos aéreos sin tripulación. Pero que el gobierno no gaste dinero en proyectos de científicos ansiosos de encarar problemas medioambientales no significa que la investigación ecológica no sea de interés. Al contrario, DARPA ha tomado la iniciativa y financia un riguroso programa de investigación orientado a encontrar modos novedosos de utilizar el mundo natural como armamento.

Como lo evidencia su proyecto del elefante mecánico en los días de Vietnam y un subsidio reciente para investigadores que desarrollan un can robotizado para el Ejército, llamado “Gran Perro,” podría decirse que DARPA tiene una especie de fetiche animal, reflejado posiblemente en diversos proyectos cuyos propios nombres evocan el mundo de un salvaje reino animal. Entre ellos:

WolfPack [manada de lobos[, un grupo de sensores terrestres miniaturizados, desatendidos, que supuestamente funcionan en conjunto en la detección, identificación y bloqueo de comunicaciones enemigas; Piranha [piraña], un proyecto para “capacitar a los submarinos para que enfrenten objetivos que realicen maniobras elusivas en tierra o en el mar”; y Hummingbird Warrior [Colibrí guerrero], programa para producir un vehículo sin tripulación (UAV) de despegue y aterrizaje verticales, como un helicóptero.

La agencia también incluye la imaginería del entorno natural en su proyecto “Vehículos aéreos orgánicos en árboles,” que suena sinceramente “verde,” aunque en realidad se trata de un minúsculo UAV que buscará enemigos volando por los bosques, sobre montes y en las ciudades.

Las alusiones al mundo natural, sin embargo, son las menos presentes. Aunque los militares son versados en el empleo de todo tipo de criaturas para hacer su trabajo, desde perros guardianes del Ejército a delfines de la Armada utilizados para ubicar minas submarinas, DARPA tiene un vehemente interés en diversificarse y no concentrarse sólo en mamíferos. Una manera de hacerlo es a través de su programa de “Bio-Revolución” que busca “utilizar los conocimientos y el poder de la biología para hacer que los combatientes de EE.UU. y su equipamiento... sean más efectivos.”

Willard y sus amigos salvajes

Abejas asesinas

Después de todos esos años de advertencias sobre siniestras abejas asesinas africanas que iban inexorablemente en camino hacia EE.UU., DARPA decidió alistar abejas en el servicio militar. En 2002, se lanzaron proyectos para examinar el desempeño de abejas obreras entrenadas para detectar explosivos y ubicar otros “olores interesantes.” Desde entonces, DARPA ha estado creando bases de datos de insectos mientras aumentaba los esfuerzos por “comprender el modo de utilizar insectos endémicos como recolectores de información medioambiental.” DARPA dice que ya ha sometido a ensayos “este sistema de insectos endémicos en demostraciones operacionales clave, aquí y en el extranjero.” ¿Cuánto tardará antes de que comiencen a pensar en convertir también a insectos en armas? En lugar de la simple, anticuada, variedad corriente de misiles Stinger [aguijón], podría haber un enjambre de misiles-aguijones.

Pilotos o moscas

En la Universidad de Florida, investigadores patrocinados por DARPA trabajan en “ojos” biológicamente inspirados, modelados según los de las moscas. “Creemos que podemos utilizar este concepto para hacer que las armas inteligentes sean más inteligentes,” dice el profesor de ciencia e ingeniería de materiales, Paul Holloway, investigador jefe del proyecto. ¡Seguro que un nuevo equipo de ojos sería útil, ya que la cosecha actual de armas inteligentes, no podría ser mucho más estúpida! A pesar de las declaraciones del vicealmirante de la Armada de EE.UU., Timothy Keating, quien en vísperas de la invasión de Iraq, alardeó de un “plan que... reduce a un mínimo absoluto, si no elimina, víctimas no-combatientes,” nada resultó ser más alejado de la realidad. Aunque un 68% de la munición utilizada en la Operación Libertad Iraquí fue guiada por precisión, en comparación sólo un 6,5% en la Guerra del Golfo de 1991, la ratio de muertes civiles a militares resultó ser esta vez más del doble, según Carl Conetta del think-tank Proyecto sobre Defensas Alternativas basado en Massachusetts. ¿Son ojos de mosca la respuesta? Tal vez... por lo menos hasta que algún Estado proscrito desarrolle un escudo contra misiles de papel pegamoscas.

La pequeña tienda de los horrores

En julio de 2003, DARPA realizó un taller para “ayudar a investigadores en diversas disciplinas a auto-organizarse en equipos capaces de desarrollar sistemas de operación inspirados en plantas que en última instancia tengan aplicación en estructuras adaptables o cambiantes.” ¿Qué nos espera entonces? ¿Vehículos combatientes inspirados en atrapamoscas para Venus gigante? ¿Una brigada de guerreros de Cosas del Pantano?

Pulpos en el camuflaje celestial

Según el plan estratégico de la agencia de 2003, “investigadores apoyados por DARPA están estudiando como los gecos suben por los muros y como se oculta un pulpo, para encontrar nuevos enfoques conceptos la locomoción y para un camuflaje altamente adaptable. La idea es dejar que la naturaleza sirva de guía hacia mejor diseño.” ¡Imaginaos al buceador del futuro, chorreando tinta, cubierto de ventosas!

Ratas robóticas a control remoto

En 2002, investigadores de DARPA demostraron que podían utilizar control remoto para controlar los movimientos de una rata con electrodos implantados en su cerebro, utilizando un laptop. En 2003 y 2004, investigadores del programa “Robovida” de DARPA concentraron su atención en el “desempeño de ratas, pájaros e insectos en la realización de misiones de interés para el Departamento de Defensa, como ser la exploración de cavernas o la colocación clandestina de sensores.” La militarización del mundo animal, sin embargo, conlleva sus propios riesgos. Tomemos el Proyecto Rayos X de la Segunda Guerra Mundial en el que murciélagos con explosivos incendiarios atados a sus cuerpos se volvieron contra sus amos militares e incendiaron un aeropuerto del Ejército de EE.UU. ¡Imaginad lo que podría hacer un ejército de ratas del Ejército! ¿Hay quién se acuerde de Willard?

Los simios más salvajes

Cuando Capitán América lanza su poderoso escudo...

Tal vez los más aterradores de los proyectos científicos militarizados de DARPA son los que tienen que ver con el enaltecimiento militar del más violento de los simios – el hombre. En su plan estratégico de 2003, DARPA pregonó el componente “Desempeño Humano Realzado” de su programa de “Bio-Revolución cuyo objetivo es impedir que los seres humanos se “conviertan en el eslabón más débil en las fuerzas armadas de EE.UU.” No vaya a ser que ratas, abejas y árboles se conviertan en los guerreros predominantes, “Desempeño Humano Realzado” “explotará las ciencias biológicas para hacer que el guerrero individual sea más fuerte, más alerta, más resistente, y más capaz de ser curado.” Sí, lo que ahora cautiva a los investigadores de DARPA cautivó otrora a los lectores de historietas – el sueño de crear un Capitán América de la vida real, ese debilucho-convertido-en-superpatriota-demoledor-del-Eje gracias a un “suero de súper-soldado.”

Sólo di “No” al sueño, y “Sí” al combate sin fin

Los militares de EE.UU. siempre han dopado a sus combatientes con drogas estimulantes. En Vietnam, los enfermeros calmaban la sed de drogas estimulantes de los soldados entregando anfetaminas gratuitas del gobierno. En 2002, pilotos estadounidenses bajo la influencia de “go-pills” [píldoras de acción] de la Fuerza Aérea (que la portavoz de la Fuerza Aérea, teniente Jennifer Ferrau llama una “herramienta de gestión de la fatiga”) mataron a cuatro soldados canadienses e hirieron a otros ocho, cuando lanzaron una bomba guiada por láser contra un ejercicio de entrenamiento militar canadiense en Afganistán. Actualmente, el Programa de Desempeño Continuo Asistido (CAP) de DARPA apunta a crear un soldado activo durante 24 horas seguidas “investigando maneras de prevenir la fatiga y capacitar a los soldados para que permanezcan despiertos, alertas, y efectivos hasta durante siete días continuos sin sufrir ningún efecto mental o físico nocivo y sin utilizar ninguno de los estimulantes de la actual generación.”

Este es su cerebro con DARPA... ¿alguna pregunta?

Los investigadores de DARPA también trabajan en el proyecto “interfaz cerebro-máquina (“neuromics”), diseñado como una interfaz mente/máquina, permitiendo que artefactos mecánicos sean controlados mediante el poder del pensamiento. Hasta ahora, los investigadores han enseñado a un mono que mueva un ratón de ordenador y un brazo telerobótico simplemente pensando al respecto. Con series de hasta 96 electrodos implantados en sus cerebros, los animales son capaces de alcanzar alimentos con un brazo robótico. Los investigadores incluso transmitieron las señales por Internet, permitiendo el control remoto de un brazo robótico a 1.000 kilómetros de distancia. Esperan desarrollar en el futuro una “interfaz no invasiva” para uso humano. Dice DARPA: “Las implicaciones para la defensa a largo plazo del hallazgo de modos para convertir pensamientos en actos, si pueden ser desarrollados, son enormes: imaginad a combatientes de EE.UU. que sólo necesiten utilizar el poder de sus pensamientos para hacer cosas a gran distancia.” Durante años, los militares de EE.UU. han estado utilizando su capacidad de alcanzar lejos y matar a alguien. ¿Cuál es el mantra del futuro? Tal vez, si se piensa en ello, morirán.

Ciencias de la vida (y de la muerte)

Leonard J. Buckley, jefe del programa de química de materiales en la Oficina de Ciencias de la Defensa de DARPA, ha dicho, hablando de investigación óptica inspirada por los insectos: “La inspiración de la naturaleza... permitirá más cualidades similares a la vida en el sistema.” Y, dice la portavoz de DARPA, Jan Walker: “Estamos interesados en investigar organismos biológicos porque se han desarrollado durante muchos, muchos años, para ser particularmente aptos para sobrevivir en el entorno... y esperamos aprender de algunas de esas estrategias que ha desarrollado la Madre Naturaleza.”

¡Pobre Madre Naturaleza! ¿Qué esperanza le queda si se enfrenta a un presupuesto de defensa de más de 400.000 millones de dólares? ¿Qué puede hacer si el ímpetu más poderoso que lleve a científicos de mente amplia a considerarla reside en el ansia de convertir a su progenie en armas? Bajo DARPA, las ciencias biológicas se han convertido en un área fértil para promover la ciencia de la muerte y la destrucción en un esfuerzo, en boca de la Oficina de Ciencias de la Defensa de DARPA, por superar las “fragilidades de la vida” para lograr “un súper desempeño fisiológico.” ¡Qué nietzscheanismo maravilloso!

Tal es el estado de la innovación patrocinada por el gobierno de EE.UU. Si alguien es investigador en campos cruciales y quiere el tiempo, los medios, y la libertad para ser creativo, su trabajo debe beneficiar al Pentágono en su carrera por asegurar que el próximo Sadam pueda ser, en las palabras del general de división Raymond Odierno, “cazado como una rata” por el capitán Ben Willard, de la patrulla de ratas del Ejército.

Aparte de encontrar nuevas maneras de evadir el derecho internacional (por ejemplo de eludir violaciones del espacio aéreo nacional con armas lanzadas desde el espacio), que EE.UU. ya logra bastante bien con la actual tecnología, o por el mantra del alpinista de hacerlo “porque está ahí,” es difícil imaginar el motivo por el cual el gobierno sigue atrapado en una carrera armamentista al estilo de la Guerra Fría en un mundo con una sola híperpotencia. La única explicación disponible reside en la voluntad impulsora del complejo militar-industrial en continua expansión, nombrado por primera vez por el presidente Eisenhower en 1961. Ciertamente ayudaría a explicar el motivo por el cual no tenemos DARPAs educacionales o ecológicas. Para los investigadores de hoy en día, DARPA es, tanto intelectual como financieramente, un chollo fabuloso y atractivo, la única agencia que invierte verdadero dinero y recompensa el pensamiento creativo e inconformista. La libertad de soñar u crear, el mandato de DARPA, es seductora y excepcional y, como tal, tan peligrosa que tenemos que preguntarnos si la creación de guerras no es ahora el producto más avanzado de EE.UU.

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Nick Turse es editor asociado y director de investigación de Tomdispatch.com. Ha escrito para Los Angeles Times, San Francisco Chronicle, Adbusters, the Nation, y regularmente para Tomdispatch.com. Su primer libro: “The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives,” una exploración del nuevo complejo militar-corporativo en EE.UU., fue recientemente publicado por Metropolitan Books. Su sitio en la red es: Nick Turse.com

Copyright 2004 & 2008 Nick Turse

http://www.tomdispatch.com/post/174969/nick_turse_the_future_of_death_at_the_pentagon


La nueva realidad política internacional

Por Dr. Miguel García Reyes, Presidente del Centro de Investigaciones Geopolíticas en Energía y Medio Ambiente de México, A.C. En el marco de lo que el presidente de Rusia, Dimitri Medviedev, denominó la Nueva Realidad Política Internacional, es decir las nuevas condiciones geopolíticas que prevalecen hoy en día en el planeta, a raíz de la victoria de las tropas rusas sobre las de Georgia, cuando esta última intentó invadir y controlar a Osetia del sur, Rusia comienza a hacer acto de presencia en América Latina. Como se sabe, en esta región se está gestando un escenario de confrontación entre los países que, buscan, por una parte, establecer un orden internacional multipolar, y que encabezan Rusia y los miembros del grupo Shangai, y por la otra, los que desean mantener el actual Status Quo; lo que significa forzar la vigencia del actual orden mundial unipolar que aun encabeza Estados Unidos, nación que hoy en día experimenta entre otras cosas, debilidad económica, crisis financiera, división política por cuestiones electorales y el empantanamiento en sus guerras en Afganistán e Irak.

Entre las condiciones que prevalecen hoy en día en el escenario internacional, y de las cuales hizo referencia el mandatario ruso, y las que seguramente serán determinantes para la próxima reconfiguración geopolítica, destacan por ejemplo la independencia que declararon tanto la república de Osetia del Sur como Abjasia de Georgia y la de Kosovo de Serbia; cabe señalar que en los tres casos dicha independencia ya ha sido reconocida por algunos países de la comunidad; asimismo, destacan los planes de la OTAN para instalar 10 equipos antimisiles en territorio polaco y una antena en la República Checa, y las cuales, claro está atentarán contra la seguridad de Rusia y sus aliados en el espacio ex soviético. Finalmente otra de las condiciones es la fuerza político-económica y militar que recientemente ha adquirido el grupo Shangai, el cual ahora es asediado por algunos países que quieren tener una membrecía en dicho club.

De esta manera, si analizamos en su conjunto todos estos eventos y otros mas, podemos asegurar que en esta nueva fase de la confrontación entre Rusia y Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, la ventaja la tiene la nación euroasiática. Esto debido a varios factores que se presentan en ambas naciones.

Por ejemplo, en lo que respecta a Rusia, destacan su fortaleza económica, que en gran medida se debe a su potencial energético, sobre todo de gas natural; sus avances científico-tecnológicos, que le permiten contar hoy con un ejército fuertemente pertrechado con armas modernas; un volumen grande de reservas monetarias internacionales y; finalmente, una diplomacia que, a través de su nueva Doctrina de Política Exterior, proyecta la búsqueda del diálogo y la cooperación y al mismo tiempo, la defensa del territorio nacional.

En lo que se refiere a Estados Unidos y a la Unión Europea, hoy en día ambos sufren de un agotamiento natural en su proyecto expansionista, en este caso particular, en la antigua zona de influencia de Rusia. Esta debilidad se refleja por ejemplo en su actual recesión, la división política que prevalece en el seno de la Unión Europea y finalmente la polarización que actualmente se presenta en la sociedad estadounidense, debido al próximo ejercicio electoral.

Todos estos factores son los que indudablemente forjarán el nuevo escenario geopolítico en el siglo XXI, en la era que el canciller ruso, Sergei Labrov, llamó la de la "Post Pax Americana", es decir la que deberemos vivir los habitantes de este planeta sin el llamado "Proyecto para un nuevo siglo americano", que fue preparado por los Halcones de Washington en 1994, y el cual tuvo una vigencia de apenas un poco más de una década.

De esta manera, en el marco de la actual situación política internacional, que hay que reconocer no fue forjado por Rusia sino más bien por las ambiciones expansionistas de la OTAN, la Union Europea y Estados Unidos, ahora, el planeta entero, comienza a ser el escenario de una nueva etapa de la confrontación entre Rusia y Estados Unidos. Y en este sentido, hay que señalar que en lo que se refiere a la frontera de Rusia, tanto con el resto de Europa, el Caucaso y el Asia central, ésta seguirá siendo un "Hot Point", es decir un punto donde Occidente seguirá tratando de mantener encapsulada a Rusia.

Por esta razón, está claro, que las acciones que actualmente llevan a cabo las fuerzas militares rusas tanto en el Cáucaso como ahora también en Venezuela, han sorprendido a sus enemigos, ya que no esperaban que la recuperación de Rusia en el ámbito militar fuera tan rápida. En su discurso de inauguración en sus labores en la Casa Blanca, Condolesa Rice advirtió que el gobierno del presidente Bush haría hasta lo imposible para impedir el resurgimiento militar de Rusia, lo cual como ya lo sabemos no lo lograron.

Ahora Rusia, en el nuevo contexto político mundial, y en el cual el Estado comienza a recuperar la posición que tuvo antes de que lo combatiera el neoliberalismo, inicia la labor de tejer redes de amistades que le permitan aumentar su propia seguridad, y al mismo tiempo no atentar contra la de ningún otro país; además bajo esta nueva tónica, Rusia desea posicionarse políticamente fuera de su territorio, no con afanes expansionistas sino para responder a los desafíos que le hacen sus enemigos del exterior; esto lo lleva a cabo a pesar de los enormes gastos que debe realizar para mantener segura su frontera, sobre todo después del arribo al poder, en las naciones adyacentes a Rusia, de gobernantes pro estadounidenses que llegaron al poder gracias a las llamadas revoluciones de colores que financiaron Washington y Bruselas.

Una muestra del nuevo poderío ruso, lo es indudablemente el arribo de dos bombarderos estratégicos rusos Tu-160, que aterrizaron el pasado 10 de septiembre, con el objetivo de realizar entrenamientos conjuntos con efectivos venezolanos. El Tupoliev 160, conocido como Blackjack en la clasificación de la OTAN y Cisne Blanco en la jerga castrense rusa, es un bombardero pesado supersónico con alas de geometría variable, capaz de volar 12 mil 300 kilómetros sin reabastecimiento.

Cabe recordar que este avión es considerado el más poderoso del mundo; puede llevar hasta 40 mil kilogramos en bombas de caída libre o guiadas por láser y dos sistemas rotatorios de lanzamiento de misiles nucleares (seis de crucero con ojivas nucleares y 3 mil kilómetros de rango y 12 de corto alcance) cada uno. Como se sabe, el patrullaje de aviones estratégicos de Rusia sobre aguas neutrales del Ártico, Atlántico, Pacífico y Mar Negro se reanudó el 17 de agosto de 2007, por decisión el entonces presidente Vladimir Putin.

La presencia de estos dos aviones rusos en territorio venezolano, así como también la de varios barcos que arribarán el próximo mes de noviembre a las costas de la nación, lo que efectivamente es inédito en los anales militares de Sudamérica, ocurre en el marco del derecho internacional y de ninguna manera es violatoria de las normas que rigen las relaciones entre las naciones. En este sentido, hay que reconocer que Rusia lleva a cabo acciones militares en América Latina, algo que otras naciones realizan en esa región y en otras del planeta de manera permanente. Al respecto, militares rusos han señalado que ambos aviones realizarán vuelos de entrenamiento sobre aguas neutrales y que el 15 de septiembre regresarán a su base en Rusia. Esto significa que los vuelos de los aviones rusos se realizaran en estricta observancia de las normas internacionales sin violar fronteras de países extranjeros.

Para algunos analistas, con la actividad marítima y aérea de las tropas rusas en Venezuela, a la que se podría añadir en el futuro, la recuperación de las estructuras militares que en el pasado tuvo Rusia en Cuba, durante la época soviética, y tal vez el establecimiento de bases militares en Venezuela, algo que ofreció hace unos meses el presidente venezolano a su homólogo ruso, tanto Moscú como Caracas, envían un mensaje contundente a Washington, en el sentido de que su recién reactivada IV Flota en el Océano Atlántico, será vigilada de manera permanente, tal y como ocurre en otras regiones del planeta, donde Estados Unidos lleva a cabo también labores de vigilancia y espionaje.

De esta manera, se puede concluir que hoy en día, la comunidad internacional presencia el fortalecimiento de una alianza entre Rusia y Venezuela, con el propósito de demostrar al mundo, pero sobre todo a Estados Unidos, que hoy, efectivamente se comienza a abandonar la unipolaridad, misma que prevaleció durante el retiro de Rusia del escenario internacional y que se están construyendo nuevas estructuras geopolíticas, económicas, energéticas y financieras de carácter multipolar, y en el marco de las cuales se presentará la nueva lucha por el poder mundial; en esta participarán dos puntos de vista muy distintos; uno de ellos, el de los países como Rusia y Venezuela, que promueven la defensa de los valores nacionales, y el otro, el de las naciones que desean un planeta globalizado en todos sus aspectos y con todos sus defectos.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Tango entre Rusia y Turquía en el Mar Negro

Asia Times

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

En medio del aluvión de actividad diplomática en Moscú de la semana pasada en relación al Cáucaso, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, sacó tiempo para una misión excepcionalmente importante en Turquía que podría demostrar un momento crucial en la seguridad y estabilidad de la vasta región compartida históricamente por ambos poderes.

Es más, la diplomacia rusa se está moviendo rápidamente incluso cuando las tropas rusas han empezado a volver a sus cuarteles desde Georgia. Moscú está tejiendo una complicada nueva red de alianzas regionales que se involucra profundamente en la memoria histórica colectiva rusa como potencia en el Cáucaso y en el Mar Negro.

El poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht se habría maravillado de la agenda de Lavrov, fuertemente marcada con “Círculos de tiza caucasiana” durante toda la semana pasada, con tramas y sub-tramas entrelazadas: una reunión extraordinaria del Consejo Europeo en Bruselas, una reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO, por sus siglas en inglés) en Moscú, tres homólogos extranjeros a los que recibir en Moscú (Karl de Gucht de Bélgica, Franco Frattini de Italia y Elmar Mamedyarov de Azerbayán), visitas de los presidentes de las recién independientes repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia, y consultas con el representante especial de la Secretaría General de Naciones Unidas para Georgia, Johan Verbeke.

Sin embargo, Moscú señaló que las consultas con Turquía eran más importante. Lavrov renunció sumariamente a todas las citas en casa y se apresuró a ir a Estambul el martes [2 de septiembre] en visita de trabajo con el objetivo esencial lograr una conversación confidencial de unas horas con su homólogo, Ali Babacan. La misión de Lavrov puso de relieve el perspicaz sentido ruso de sus prioridades en la actual crisis regional en el Cáucaso y Mar Negro.

Rivales históricos se convierten en aliados

Es casi inevitable que haya una gran mordacidad histórica cuando Rusia y Turquía hablan del Mar Negro. Durante el asedio de un año a la base naval fortificada de Sevastopol en 1854-55 por los británicos y franceses la rusa zarista se dio cuenta de uno o dos verdades internas. Una, de que el papel de Turquía podía ser crítico para la seguridad de su flota del Mar Negro y, dos, que sin su flota del Mar Negro, no sería factible que Rusia penetrara en el Mediterráneo. Más importante, Rusia aprendió que se puede perder el terreno original de una guerra pero los protagonistas pueden continuar con hostilidades.

Cuando llegó finalmente la paz con el Congreso de París en 1856 las cláusulas del Mar Negro resultaron tremendamente desventajosas para Rusia, tanto que ese mismo año el Zar conspiró con el alemán Otto von Bismarck, denunció el acuerdo y siguió adelante con el restablecimiento de una flota en el Mar Negro.

El momento elegido para las consultas de Lavrov en Turquía resulta interesante. Daba la casualidad de que el vice-presidente estadounidense, Dick Cheney, estaba en la zona visitando Ukrania, Azerbayán y Georgia, y fomentando la animadversión hacia Rusia. Turquía no entraba en su itinerario. Moscú valoró hábilmente la necesidad de dinamismo político en relación a Turquía.

Moscú ha tomado nota cuidadosamente de que a diferencia de la OTAN y de la Unión Europea, la reacción de Turquía ante el conflicto en el Cáucaso ha sido manifiestamente tenue. Ankara expresó brevemente su preocupación por los acontecimientos, pero casi en términos meramente formales sin tomar partido. Por otra parte, Turquía es un país miembro de la OTAN y aspira a entrar en la Unión Europea. Fue un estrecho aliado de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Turquía será el claro beneficiario como centro energético si se materializa cualquiera de los grandiosos planes occidentales de circunvalar el territorio ruso y acceder a la energía del Caspio. Es el centro de almacenaje y distribución del oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan.

Por otro lado, Rusia está preparada para ser el principal socio comercial de Turquía, con un comercio anual que ya asciende casi a los 40.000 millones de dólares. El comercio invisible también es importante con dos millones y medio de turistas rusos que visitan Turquía cada año y con compañías turcas ampliamente implicadas en el sector de servicios ruso. Y Rusia abastece el 70% de las necesidades de gas natural de Turquía.

Así pues, ingeniosamente a Turquía se le ha ocurrido la idea de un “Pacto de Cooperación y Estabilidad en el Cáucaso” cuya principal virtud sería, por citar al comentarista turco Semih Idiz, “proporcionar a Turquía la opción de permanecer relativamente neutral en esta disputa, aun cuando esto no satisfaga a todo el mundo en Washington”. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visitó Moscú el 12 de agosto para hablar con el Kremlin de la propuesta. Idiz añade: “Dicho de otra manera, Ankara no está en una posición de tomar postura en esta disputa en un momento en que está en perspectiva una nueva “línea divisoria entre oriente y occidente”, aun cuando sea miembro de la OTAN”.

Es sabido que Moscú odia las intrusiones en su “esfera de influencia” en el Cáucaso por parte de potencias exteriores. Sin embargo, en el caso actual el Kremlin dio rápidamente la bienvenida a la propuesta turca y accedió a mantener consultas para construir un diálogo bilateral y multilateral sobre todos los aspectos del problema del Cáucaso. El enfoque ruso es pragmático.

En primer lugar, era imprescindible comprometer a Turquía, una importante potencia regional, que ayudaba a mitigar el aislamiento regional de Rusia en la crisis. En segundo lugar, convenía involucrar a Turquía del lado ruso ya que no forma parte de la iniciativa de paz de la UE.

La influencia turca en el sur del Cáucaso es innegable. El volumen de negocios anual de Turquía con Georgia asciende a mil millones de dólares, un volumen considerable según el criterio de Georgia. Las inversiones turcas en Georgia superan los 500 millones de dólares. Turquía también suministró armas y proporcionó adiestramiento militar al ejército georgiano. Tradicionalmente las relaciones de Turquía con Azerbayán también ha sido estrechas.

Así pues, Moscú adoptó la perspectiva de que la propuesta turca podría proporcionar las bases para trabajar mecanismos para limitar el conflicto potencial de la región, y aumentar la estabilidad de la zona y actuar como contrapeso de los molestos pasos de occidente dirigidos contra los intereses rusos.

Lavrov dijo a Babacan que aunque “ en este punto es necesario crear las condiciones apropiadas” para la iniciativa de paz de Ankara, “incluyendo la eliminación de las consecuencias de la agresión contra Osetia del Sur, estamos absolutamente de acuerdo con nuestro socios turcos en que ahora se pueden y se deben sentar las bases para esta interacción”.

En el centro de las ideas rusas está la preferencia por un enfoque regional que excluya a las potencias exteriores. Lavrov era claro a este respecto. Señaló: “Para nosotros el principal valor de la iniciativa turca es que es de sentido común y asume que los países de cualquier región y, en primer lugar, los países que pertenecen a esta región deberían decidir por sí mismos como llevar sus asuntos en ella. Y los demás deberían ayudar, pero no dictar sus recetas”.

Lavrov estaba insinuando su desagrado en relación al papel estadounidense. Continuó: “Por supuesto, esto será un esquema abierto, pero la iniciativa corresponderá a los países de la zona. Esto es aproximadamente lo mismo que la ASEAN [Association of Southeast Asian Nations, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático] que tiene muchos socios[10], pero sus miembros definen la agenda de trabajo para la región y la vida de la región”.

El enfoque ruso es dar la bienvenida a una “entente cordial” con Turquía en la región del Mar Negro, que frustra los intentos estadounidenses de aislar a Rusia en su patio trasero tradicional. Durante la visita de Lavrov a Estambul ambas partes estuvieron de acuerdo en la “necesidad de hacer más uso de los mecanismos de los que ya disponemos (la Black Sea Economic Cooperation Organization [Organización de Cooperación Económica del Mar Negro, con base en Estambul] y la Blackseafor [fuerza regional naval]) y desarrollar la idea turca de una armonía en el Mar Negro, que tiene un carácter cada vez más multilateral y practico”.

Curiosamente, en la conferencia de prensa en Estambul al lado de Babacan, Lavrov hizo una elipsis descomunal en su hilo de pensamiento al relacionar los intereses compartidos rusos y turcos en emprender iniciativas conjuntas con otras dos cuestiones regionales, Iraq e Irán. Afirmó: “Esencialmente desde las mismas posturas, abogamos también por que se emprendan los pasos necesarios para resolver definitivamente la situación en Iraq sobre la base de la integridad territorial y soberanía de este Estado. También son similares nuestros enfoques en relación a la necesidad de un acuerdo político pacífico respecto a la situación en torno al programa nuclear iraquí”.

Hay que analizar detenidamente el verdadero alcance de las declaraciones de Lavrov. Tiene profundas ramificaciones. Se puede entender en el telón de fondo de las ideas estadounidenses en el pasado de utilizar la costa este del Mar Negro como escala para sus operaciones militares en

Iraq y un potencial ataque a Irán, que Ankara rechazó con firmeza para gran alivio de Moscú. Basta con decir que estuvo brillante al lanzar la idea de relacionar Iraq e Irán con el marco regional ruso-turco en relación a la cooperación y seguridad.

La cuestión de los estrechos

Pero en términos inmediatos Moscú tiene los ojos puestos en la presión militar estadounidense en el Mar Negro. En la raíz de la situación actual está la denominada “cuestión de los estrechos”. Brevemente, a Moscú le gustaría que Ankara siguiera resistiendo a los intentos estadounidenses de revisar la Convención de Montreux de1936, que confiere a manos turcas el control de los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos. Estados Unidos no participó en la Convención de 1936 que restringe severamente el paso de barcos de guerra por los dos estrechos turcos al Mar Negro y prácticamente garantiza el Mar Negro como un parque infantil turco-ruso.

La Convención de Montreux es crítica para la seguridad rusa (durante la Segunda Guerra Mundial, Turquía negó a las potencias de Eje el permiso para enviar barcos de guerra al Mar Negro para atacar a la tropa naval soviética basada en Sebastopol).

En el escenario posterior a la Guerra Fría, Washington ha estado aumentando la presión sobre Turquía de manera que renegocie la Convención de Montreux para convertir progresivamente el Mar Negro en un dominio exclusivo de la OTAN. Turquía, Rumanía y Bulgaria son países de la OTAN; Estados Unidos tiene bases en Rumanía; Estados Unidos espera reclutar a Ukraina y Georgia para la OTAN. Por consiguiente, la resistencia Turca a los ruegos estadounidenses en relación a renegociar la Convención de Montreux cobra una importancia enorme para Moscú (durante el actual conflicto del Cáucaso Estados Unidos pretendía enviar al Mar Negro dos enormes barcos de guerra de 140.000 toneladas cada uno de ellos, con el claro objetivo de proporcionar “ayuda” a Georgia, pero Ankara negó el permiso alegando que este paso por el Bósforo violaba las provisiones de la Convención de Montreux).

Moscú agradece el matiz en la política turca. En realidad, Moscú y Ankara comparten el interés de mantener el Mar Negro como su dominio exclusivo conjunto. En segundo lugar, con toda razón Ankara es consciente de que cualquier paso hacia reabrir la Convención de Montreux (que Kemal Ataturk negoció por Turquía con gran habilidad, sabiduría política y previsión en unas condiciones muy adversas) abriría la caja de Pandora. Muy bien podría convertirse en un paso hacia la reapertura del Tratado de Lausanne de1923, la piedra angular sobre la que se erigió el Estado turco moderno sobre los restos del Imperio Otomano.

El destacado analista político turco Tahya Akyol describía muy bien el paradigma en un artículo del periódico liberal Milliyet: “La geografía de Anatolia requería dar prioridad a mirar hacia el oeste durante las eras bizantina y otomana, sin ignorar nunca el Cáucaso y Oriente Próximo. Por supuesto, los matices cambian dependiendo de los acontecimientos y de los problemas. Una Turquía dirigida hacia el oeste no debería ignorar nunca Rusia, el Mar Negro, el Cáucaso, Oriente Próximo o el Mediterráneo. La sinfonía de matices cambiantes y complicados depende de la habilidad de nuestra política exterior y de las dimensiones de nuestro poder. No existe una política infalible, pero Turquía ha evitado cometer graves errores de política exterior. Sus principios básicos son sólidos”.

Moscú tiene un profundo conocimiento del pragmatismo por excelencia de la política exterior “Kemalista” turca (Ataturk tendió la mano a los bolcheviques a principios de los años veinte). Lavrov deslizó con delicadeza las páginas de la historia contemporánea. En Estambul afirmó que la Rusia post-soviética no sentiría ningún “factor constriñente” en el hecho de que Turquía fuera miembro de la OTAN mientras ambas potencias permanecieran “verdaderamente sinceras, verdaderamente se tuvieran confianza y verdaderamente se tuvieran respeto mutuo”. ¿Qué quería decir?

Desde la perspectiva rusa lo que importa es que Turquía no utilice el hecho de ser miembro de la OTAN en detrimento de los intereses de Rusia, aun cuando cumpla legítimamente con sus obligaciones y compromisos con la alianza. En otras palabras, Lavrov recordó que Turquía no debía olvidar sus “otros compromisos y obligaciones internacionales” como “el marco de los tratados internacionales que gobiernan en régimen existente en el Mar Negro, por ejemplo”.

A Lavrov le tranquilizó que “Turquía nunca sitúa sus compromisos con la OTAN por encima de sus otras obligaciones internacionales, sino que siempre sigue estrictamente el conjunto de todas aquellas obligaciones que tiene. Este es un rasgo muy importante que no es característico de muchos países. Nosotros lo apreciamos y nos esforzamos por mejorar nuestras relaciones de la misma manera”. Para asegurase, dejó tras de sí mucho sobre lo que reflexionar para sus huéspedes turcos.

El tablero de ajedrez del Cáucaso

Mientras tanto, por usar la metáfora de Akyol, efectivamente ha empezado una nueva “sinfonía” en el Mar Negro y en el sur del Cáucaso. A los observadores internacionales, que reducen la discordia actual a la del apoyo de Rusia al principio de autodeterminación, los árboles no les dejan ver el bosque.

Después de evaluar la capacidad real de la OTAN de emprender una guerra contra Rusia en el Mar Negro (un experto militar ruso valoró que Moscú necesitaría veinte minutos para hundir la flota de la OTAN) Rusia ha anunciado su intención de desplegar tropas regulares en los recién independientes Estados de Osetia del Sur y Abjazia según los tratados de “amistad, cooperación y ayuda mutua” que Rusia firmó con ellos en Moscú el martes pasado [2 de septiembre]. El ministro de Defensa, Anatoly Serdyukov, afirmó que en Osetia del Sur y Abjazia se desplegaría, en cada una de ellas, un contingente superior a una brigada.

En términos prácticos Rusia ha reforzado su presencia en la zona del Mar Negro. El pasado martes Lavrov explicó en Moscú que “Rusia, Osetia del Sur y Abjazia tomarán todas las medidas conjuntas posibles para eliminar y evitar amenazas a la paz o intentos de destruirla, y para contrarrestar actos de agresión contra ellos por parte de cualquier país o de cualquier grupo de países”. Afirmó que Moscú esperaba que en lo sucesivo cualquier discusión en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre cuestiones de seguridad regional carecieran de “sentido” sin representantes de Osetia del Sur y Abjazia, una condición previa que con toda seguridad Washington rechazará.

Del mismo modo, por todo el Cáucaso se oye otra sinfonía ruso-turca. El pasado sábado [6 de septiembre] el presidente turco, Abdullah Gul, voló a Yerevan, rompiendo así hielo existente desde hace un siglo en las relaciones entre Turquía y de Armenia. Moscú fomenta este deshielo. Yerevan espera beneficiarse de la concordia regional entre Rusia y Turquía para normalizar las relaciones con Ankara y volver a abrir la frontera armenio-turca tras un periodo de casi un siglo. Se espera que el presidente armenio, Serge Sarkisian, visite Turquía el 14 de octubre. Los discretos canales que durante meses han estado trabajando discretamente en Suiza han sido elevados al nivel formal. Sigue habiendo un escollo, especialmente en relación al complicado problema de Nagorno-Karabakh. Una vez más, Washington se podría alarmar y empezar a tirar de las cuerdas entre la diáspora armenia en Estados Unidos, y viceversa.

En todo caso, Gul visitó Baku, Azerbayán, el miércoles [10 de septiembre] para dar instrucciones a los dirigentes azeríes. En el mismo contexto, el ministro de Asuntos Exteriores azerí, Elmar Mamedyarov, visitó Moscú el fin de semana pasado tras una conversación telefónica entre el presidente ruso, Dmitry Medvedev, y su homólogo azerí, Ilkham Aliyev. Medvedev invitó a Aliyev a visitar Moscú. El presidente armenio Sarkisian visitó recientemente Moscú.

El periódico ruso Kommersant citó una fuente del Kremlin para informar de que Moscú podría organizar una cumbre armenia-azerí. En ese caso, al trabajar conjuntamente Rusia y Turquía efectivamente están pasando por encima de Europa y de Estados Unidos. Hasta la fecha, el denominado grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa ha estado dirigiendo proceso de paz de Nagorno-Karabakh (curiosamente, Rusia es miembro del grupo de Minsk, mientras que Turquía sigue estando excluida).

Baku desaira a Cheney

Citando Kommersant, “Moscú y Ankara están consolidando sus posturas en el Cáucaso, con lo que debilitan así la influencia de Washington aquí”. Las señales ya están ahí. Cuando el miércoles pasado Cheney visitó Baku en una misión cuyo claro objetivo era aislar a Rusia en la zona se encontró con unas cuantas sorpresas desagradables.

Los azeríes cambiaron su tradicional hospitalidad hacia los dirigentes estadounidenses que les visitan ofreciendo a Cheney una recepción de bajo nivel en el aeropuerto. Además, lo tuvieron plantado todo un día hasta que finalmente lo recibió Aliyev. Y ello a pesar de lo que Cheney siempre pensó que había una química especial entre él y el dirigente azeri que databa de sus días en Halliburton (Aliyev dirigía la petrolífera estatal SOCRAM.)

Cheney acabó por emplear todo un día en visitar la embajada estadounidense en Baku y en conversar con ejecutivos del petróleo estadounidenses que trabajan en Azerbayán. Cuando finalmente Aliyev lo recibió al final de la tarde, Cheney descubrió para su turbación que Azerbayán no estaba de humor para confabularse contra Rusia.

Cheney transmitió la solemne promesa de la administración de George W Bush de apoyar a los aliados de Estados Unidos en la zona contra el “ revanchismo” ruso. Expuso la determinación de Washington en la situación actual de castigar a Rusia a cualquier precio impulsando el proyecto de gaseoducto Nabucco. Pero Aliyev dejó claro que no quería ser arrastrado a una disputa con Moscú. Cheney estaba profundamente disgustado y lo mostró declinando asistir al banquete de Estado azeri en su honor. Poco después de su conversación con Cheney, Aliyev habló con Medvedev por teléfono.

La postura azerí demuestra que, contrariamente a la propaganda mediática estadounidense, la firme postura rusa en el Cáucaso ha aumentado su prestigio y su posición en el espacio post-soviético. En su reunión de Moscú el 5 de septiembre la CSTO respaldó enérgicamente la postura rusa en el conflicto con Georgia. El 1 y 2 de septiembre el primer ministro ruso, Vladimir Putin, emprendió una vista muy significativa a Tashkent con el objetivo de impulsar el entendimiento ruso-uzbeko acerca de la seguridad regional. Rusia y Uzbekistán han establecido una mayor cooperación en el campo de la energía, incluyendo la expansión del sistema de gaseoductos de la era soviética.

Kazajastán, que apoyó abiertamente a Rusia en la crisis del Cáucaso, está mejorando sus compañías petrolíferas adquiriendo activos en Europa junto con la rusa Gazprom. Todo indica que Tajikistán ha accedido a una expansión de la presencia militar en Tajikistán, incluyendo el asentamiento de sus bombarderos estratégicos. Es más, la aprobación por parte de la CSTO del reciente paquete de propuestas rusas sobre el desarrollo de un tratado europeo (post-OTAN) sobre seguridad es un valioso logro diplomático de Moscú en este momento.

Pero en términos tangibles lo que más satisface a Moscú es que Azerbayán ha reaccionado a las tensiones del Cáucaso y al cierre temporal del oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan enviando sus exportaciones a Europa vía el oleoducto Baku-Novorossiysk de la era soviética. A Cheney no se le ha debido de pasar por alto la dramática ironía de que de la noche a la mañana Baku pase del oleoducto patrocinado por Estados Unidos que evita Rusia a uno de la era soviética atraviesa el centro de Rusia.

Más preocupante para Washington es la propuesta rusa puesta sobre la mesa de Aliyev ofreciendo a Moscú preparse para comprar todo el gas de Azerbayán a precio del mercado mundial, una oferta que las compañías petrolíferas occidentales posiblemente no puedan igualar. Es una oferta que Baku considerará seriamente dado el telón de fondo del nuevo escenario regional.

El fracaso total de la misión de Cheney en Baku podría parecer que supuesto para Washington la muy desagradable sorpresa de comprobar que Moscú ha desactivado, efectivamente, la diplomacia de cañón de Bush en el Mar Negro. Como afirmaba gravemente el diario New York Times el martes, “Tras un considerable debate interno, la administración Bush ha decidido no emprender una acción punitiva directa [contra Rusia] ... concluyendo que tiene poca fuerza si actúa unilateralmente y que sería mejor presionar para lograr un consenso crítico internacional dirigido desde Europa”.

El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, explicó al diario que Washington prefiere un enfoque estratégico a largo plazo “[y] no uno en que actuemos de forma reactiva de manera que tenga consecuencias negativas”. Añadió cautelosamente: “Si reaccionamos demasiado precipitadamente, puede que seamos nosotros quienes quedemos aislados”. El propio Cheney ha atenuado su retórica inicial de castigar severamente a Rusia. Ahora cree que debe permanecer abierta la puerta para mejorar las relaciones con Rusia y que relanzar las futuras relaciones con Estados Unidos es una elección que deben hacer los dirigentes de Moscú.

Pero parece que Turquía ha hecho su elección. Por la velocidad a la que Erdogan invocó la idea un Pacto de Estabilidad en el Cáucaso, parece que Turquía ya estaba preparada para ello desde hacía tiempo. No es tan fácil como parece utilizar siempre los factores de geografía e historia para una obtener una ventaja geopolítica. Además, como sugiere su engañoso nombre, el Mar Negro es ahora un irisado mar azul lleno de delfines jugetones, pero los piratas y los marineros quedaron cautivados por su negra apariencia cuando el cielo se cernía sobre ellos cargado de nubes de tormenta.

El embajador M K Bhadrakumar era diplomático de carrera del ministerio de Asuntos Exteriores indio. Estuvo destinado en la Unión Soviética, Corea de Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Kuwait y Turquía.

Enlace con el original: http://www.atimes.com/atimes/Central_Asia/JI12Ag02.html